Tras un año de no haber asistido por las diferencias políticas con la exedil Claudia Rivera Vivanco, el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta retornó al Palacio Municipal de Puebla capital para dar el Grito de Independencia, acompañado por el alcalde, Eduardo Rivera Pérez.
Este año los protocolos de la ceremonia tuvieron algunos cambios: de entrada el titular del Poder Ejecutivo regresó a Palacio Municipal, luego de que durante el último año de la exedil Rivera Vivanco decidió no asistir al recinto y realizar su propia conmemoración por el inicio de la Independencia de México en Casa Aguayo.
En segunda instancia, los invitados especiales y miembros de gabinete, regidores, diputados federales y locales, así como sus acompañantes no estuvieron dentro del salón de cabildos y observaron la ceremonia del grito desde la parte frontal del inmueble a un costado de la plancha del zócalo.
A las 11 de la noche, el gobernador salió al balcón y llamó a los “mexicanos” y “mexicanas”, pero su voz no se escuchó con fuerza por fallas en el micrófono, por lo que llamó la atención de los asistentes al zócalo con un par de campanadas.
Luego aludió a los “poblanos” y “poblanas” para continuar con su arenga en la que evocó a los héroes de la Independencia, la Guerra de Reforma y la Revolución Mexicana.
Hizo especial mención a los poblanos que participaron en estos episodios de la historia de México como el “general oriundo de Tepeaca, Miguel Negrete” quién combatió junto con Ignacio Zaragoza a los invasores franceses en 1862, y posteriormente recordó a “los tres juanes de la Sierra” -Juan Crisóstomo Bonilla, Juan Nepomuceno Méndez y Juan Francisco Lucas–, quienes participaron en la batalla del 5 de Mayo, al tiempo de recordar la gesta de los Hermanos Serdán con el ejército antirreeleccionista de Francisco I Madero en 1910.
También dedicó vivas a la democracia y los pueblos indígenas para enfatizar con la frase “que reviva Puebla”, en alusión al periodo de reapertura económica después de la epidemia de Covid-19.
Tras los vivas y en medio de la entonación del Himno Nacional hizo su aparición el edil Eduardo Rivera, primero atrás del mandatario.
Instantes después el general de la 25 Zona Militar jaló del brazo al panista para que diera un paso al frente y se colocara a un costado de Barbosa Huerta.
Durante el espectáculo de fuegos pirotécnicos, Luis Miguel Barbosa y Eduardo Rivera intercambiaron comentarios, mientras veían las luces encenderse en el horizonte, al costado poniente de la plancha del zócalo.
Su aparición juntos fue casi fugaz, y tras unos minutos en el balcón ambos partieron hacia Casa Aguayo donde hubo una noche mexicana con motivo de la conmemoración de la Independencia.
(Nota original de La Jornada de Oriente).

