Beijing.- China calificó al alza tarifaria de sus importaciones impuesta por Estados Unidos de violación de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y una intimidación que solo desplomará la cadena industrial y de valor global.
El Ministerio de Comercio dijo en un comunicado que Washington acaba de desencadenar la peor guerra de la historia económica con la puesta en vigor de nuevos gravámenes del 25 por ciento por 34 mil millones de dólares, pues Beijing ahora está obligado a responder consecuentemente en legítima defensa.
Como resultado -alertó- habrá mayores obstáculos en la recuperación económica mundial, más agitación en el mercado global y perjuicios a múltiples multinacionales y al consumidor final, quien se llevará la carga más pesada en su bolsillo.
En lugar de beneficiar los intereses de las empresas y el pueblo estadounidense, este acto solo provocará efectos contraproducentes y dañinos, enfatizó el Ministerio, al anunciar su plan de elevar el caso ante la OMC y unirse a otros estados en la salvaguarda del libre comercio y el multilateralismo.
Asimismo, reiteró la firme determinación de China a seguir adelante con la profundización de la reforma y apertura, proteger el espíritu empresarial, fortalecer la protección de los derechos de propiedad intelectual y crear un buen ambiente para los negocios de las firmas extranjeras en su suelo.
Añadió que reaccionará de inmediato a la subida de impuestos, dará seguimiento al impacto sobre las compañías afectadas y buscará mecanismos viables para ayudarlas.
Beijing prometió implementar de forma automática un incremento de igual magnitud y valor sobre 545 artículos importados de Estados Unidos, incluidos alimentos agrícolas y vehículos.
Además tiene preparado un alza de tributos para otros 114 bienes, entre los cuales figuran productos químicos, energéticos y equipos médicos, en respuesta a los que aplicará la nación norteña en par de semanas.
La administración del presidente Donald Trump aumentó este viernes importaciones del gigante asiático que contienen tecnología de importancia industrial.
Esa acción contempla los productos relacionados con el plan ‘Hecho en China 2025’, la apuesta gubernamental por mantener un crecimiento sostenido basado en la innovación y la alta calidad.
Al incremento tarifario lo acompañan barreras a las inversiones y Washington justifica sus acciones en que durante mucho tiempo China incurrió en supuestas ‘prácticas desleales relacionadas con la adquisición de propiedad intelectual y tecnología estadounidenses’.
Esos argumentos incluso los elevó ante el órgano de disputas de la OMC, donde Beijing los rechazó y calificó de infundados porque el intercambio de experiencias y conocimientos en esas materias entre firmas mixtas se basan en términos acordados mutuamente y por voluntad propia de las partes.
Las fricciones entre ambas potencias tuvieron su clímax en abril pasado con un cruce de medidas lesivas para los negocios en lo bilateral e internacional.
Luego a mediados mayo bajaron las tensiones con pláticas de alto nivel que arrojaron un entendimiento sobre no desatar una guerra comercial y cesar de imponerse alzas arancelarias sobre las respectivas importaciones.
Pero Estados Unidos rompió lo pactado solo 10 días después, un movimiento sorpresivo y contradictorio para Beijing.
Aunque urgió a Washington a respetar la reciente declaración bilateral, actuar conforme a lo estipulado por voluntad propia de cada gobierno y se declaró abierta a negociar, China reafirmó en todo momento que tiene confianza, capacidad y experiencia para defender sus intereses.