LOS ÁNGELES, CA / WELLINGTON, NZ – Con profunda tristeza se anuncia el fallecimiento del legendario actor neozelandés Sam Neill, quien ha muerto pacíficamente rodeado de su familia y seres queridos. Recordado a nivel global por su calidez, ingenio y una presencia escénica magnética, Neill deja atrás una de las trayectorias más versátiles y queridas de la industria cinematográfica contemporánea.
Nacido en Irlanda del Norte y criado en Nueva Zelanda, Sir Nigel John Dermot “Sam” Neill construyó una carrera cinematográfica que abarcó más de cinco décadas. Alcanzó el estatus de icono de la cultura pop al interpretar al perspicaz paleontólogo Dr. Alan Grant en la obra maestra de Steven Spielberg, Jurassic Park (1993), un papel cinematográfico que repitió con enorme éxito en secuelas posteriores, marcando a múltiples generaciones de espectadores.
Más allá de los blockbusters, Neill fue ampliamente aclamado por su inmenso rango actoral. Destacó en dramas premiados como The Piano (1993) de Jane Campion, clásicos de culto de terror como In the Mouth of Madness (1994) y Event Horizon (1997), y producciones televisivas de alto nivel, incluyendo su recordada interpretación del implacable Inspector Chester Campbell en la exitosa serie británica Peaky Blinders.
En sus últimos años, además de continuar con su pasión por la actuación, Neill se dedicó activamente a la producción de vino en su viñedo Two Paddocks en Central Otago, Nueva Zelanda, un lugar que consideraba su verdadero refugio. También conmovió al público internacional por la honestidad, el humor y la valentía con la que compartió públicamente su dura batalla contra el linfoma angioinmunoblástico de células T.
La familia de Sam Neill agradece las innumerables muestras de afecto de sus seguidores en todo el mundo y solicita amablemente privacidad en este momento de duelo. En lugar de flores, se invita a realizar donaciones a organizaciones de investigación contra el cáncer.
Los detalles respecto a un memorial público en su honor se darán a conocer en los próximos días. Su ingenio, su eterna sonrisa y su imborrable contribución a las artes vivirán para siempre en la pantalla.
