Washington.- El Departamento estadounidense de Defensa informó que rebajó a unos cinco mil 200 el número de militares en la frontera con México para evitar la entrada de inmigrantes centroamericanos.
Hace casi un mes, la cantidad fue de cinco mil 900 uniformados, y se evaluó la posibilidad de elevarla a siete mil, aunque el presidente norteamericano, Donald Trump, quien ordenó el despliegue a fines de octubre, amenazó con situarla en 15 mil.
De acuerdo con el coronel Robert Manning, portavoz del Pentágono, el actual contingente se encuentra en los estados de Texas (dos mil 200), Arizona (mil 350) y California (mil 650).
Algunas unidades completaron su misión inicial, por lo cual se les asignaron nuevas, y otras comenzaron a volver a casa, explicó a reporteros el vocero.
Por otra parte, Manning descartó que la maniobra implique el repliegue de las tropas pues la decisión, agregó, obedece y se adapta a las disposiciones del Gobierno.
La cantidad de militares desplegados dependerá de las necesidades del Departamento de Seguridad Nacional, así que fluctuará, pero siempre en relación con los recursos que se nos soliciten, sostuvo.
El pasado 4 de diciembre, el Pentágono decidió prorrogar la presencia de fuerzas castrenses en el área limítrofe hasta el próximo 31 de enero, según un comunicado de su titular, James Mattis.
Inicialmente, la misión estuvo prevista para terminar el 15 de diciembre, y hasta esa fecha su costo se estimó de manera oficial en 72 millones de dólares teniendo en cuenta los referidos cinco mil 900 militares.
Dicho cálculo también se basó en el movimiento, la gestión, el mantenimiento y el envío de fuerzas de reemplazo para ejecutar esta iniciativa a la cual se oponen generales retirados, expertos en seguridad y veteranos de guerra, entre otros sectores.
A juicio de esos críticos, quienes demandaron el regreso de los uniformados junto a sus familiares, el jefe de Estado republicano ‘politizó’ la medida.
Tal movilización de tropas resulta innecesaria, nadie entiende completamente su misión, consideró el general retirado Peter Cooke, citado por informaciones periodísticas.
No existían razones legítimas para desplegar las fuerzas en la frontera con el pretexto de contener una presunta invasión, manifestó Bishop Garrison, veterano de guerra y egresado de la academia militar de West Point.
Por su parte, Mattis defendió la operación, pues, subrayó, el despliegue adicional de tropas resulta importante para reforzar la seguridad en la zona, pese a los criterios en contra.
Está muy claro que el apoyo a la policía de la franja y a la Patrulla Fronteriza es necesario, expresó Mattis el último 14 de noviembre en una visita a la base Camp Donna, en Texas.
Recalcó que la operación, llamada en un principio Patriota fiel, un nombre que fue desechado después, es absolutamente legal, y proporcionó entrenamiento útil a las tropas y mejoró su preparación militar.
