Otra persona murió en las últimas horas, segundo este lunes, con el cual aumentaron a 91 los decesos a causa de la explosión en un ducto de combustible en Hidalgo por una perforación ilegal para robar gasolina.
La localidad de Tlahuelilpan, en Hidalgo, pasa a la historia como la desgracia más grande provocada por los huachicaleros (nombre popular para designar a los traficantes de combustible robado , aunque no las únicas porque muchas personas han perdido la vida en diferentes circunstancias relacionadas con esa actividad, incluidos asesinatos.
Por la mañana se informó del fallecimiento de un hombre de 28 años, que se encontraba en el Hospital de Traumatología Magdalena de las Salinas del Instituto Mexicano de Seguridad Social.
El secretario de Salud, Jorge Alcocer, declaró esta mañana que de los 58 ingresados en hospitales hay muchos en estado muy delicado con 80 por ciento de su cuerpo quemado y dijo que algunos pueden salvar sus vidas, de lo cual se desprende que hay posibilidades de que los fallecimientos continúen.
No obstante la horrible tragedia, en otro ducto en el propio estado de Hidalgo -reconocido por Pemex como la entidad de más cantidad de tomas clandestinas en todo el país- hoy fue descubierta otra fuga importante con un surtidor de hasta siete metros de altura, pero la zona pudo ser acordonada por el ejército.
El presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que los sabotajes a los ductos no detendrán la batalla contra los huachicoleros ni contra la corrupción que lleva a cabo su gobierno.
