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A propósito de los tiempos que se avecinan

Adrián Salazar.-

En su artículo titulado “Reelección de diputados: buen momento para ajustar cuentas”, el maestro Aquiles Córdova Morán, líder nacional del antorchismo, puntualiza las principales tareas de un diputado, así como los agravios cometidos por la actual legislatura (controlada por Morena) en contra del pueblo de México, esto, digo yo, con el único fin de servir de fieles mascotas circenses a su amo, el presidente de la República.

            En dicha colaboración, se puntualizan ejemplos claros de tan grave afrenta a los mexicanos, como la ampliación del catálogo de los delitos que ameritan la prisión preventiva oficiosa, la aprobación de la ley de extinción de dominio, el equiparar la defraudación fiscal con la delincuencia organizada, entre otras más.

            A mi parecer, pudiera haber alguna persona que, inocente o de mala fe, preguntase ¿y qué ha hecho Antorcha? ¿Por qué Antorcha cree que es superior a Morena? o ¿dónde están los resultados de Antorcha? Pues bien. Para nuestra, un botón. Me atrevo a citar aquí, el trabajo que la líder social en la capital de Puebla, Soraya Córdova, realizó en la Cámara de Diputados durante la LXII Legislatura como representante de los poblanos.

            Si bien es cierto que su principal función es legislar, creando leyes o modificando las existentes, para beneficio de los mexicanos, también pueden gestionar recursos para transformar de forma positiva las condiciones materiales de sus representados, elevando así, sus condiciones de vida considerablemente.

Estas necesidades, las sabrán los representantes populares al tener contacto directo con esa gente que los llevó a la curul que ocupan, depositando en ellos su confianza, para ello, los legisladores, deben recorrer las calles, las colonias, los pueblos de sus distritos electorales, convivir con las masas populares, pues no hay otra forma de conocer y entender sus necesidades, sus problemas y sus carencias, y esto, no se logra en dos o tres meses de campaña electoral. Es un trabajo permanente, constante que se debe realizar un día sí, y otro también, pues para poder solucionar el problema de fondo, se debe conocer en toda su complejidad, y ese, es un trabajo que los líderes sociales del antorchismo, realizan con, o sin cargo público.

Una diferencia con más con la clase política moderna, de Morena y el partido que sea, es que, sólo visitan a los pobres en sus casas cuando necesitan de ellos el sufragio; no les importa lo lejos, las carreteras de terracería y las calles enlodadas con tal de ir a endulzarle el oído a sus posibles electores, pero una vez en el puesto, no regresan, hasta la siguiente campaña electoral.

Así pues, durante su legislatura como diputada federal, Soraya Córdova logró etiquetar miles de millones de pesos en la aplicación de obras de alto impacto en materia social, educativa y cultural, no sólo en su distrito, sino en todas las regiones del estado. Durante su primer año, la líder de miles de capitalinos logró que se invirtieran más de 158 millones de pesos en 20 obras para la región de la Sierra Nororiental; 160 millones de pesos para 40 obras en la región de la Sierra Norte; 157 millones de pesos para 20 obras en la Mixteca; 244 millones de pesos para más de 30 obras en la Mixteca Baja; 340 millones más para 130 obras en la región del Valle de Tehuacán, más de 190 millones de pesos para 40 obras en Puebla y municipios conurbados. Es decir, logró transformar la vida de millones de personas al mejorar y atender las carencias de sus comunidades con acciones concretas.

Pero no sólo eso, su segundo año como legisladora federal destacó por la gestión de 2 mil 200 millones de pesos para obras, infraestructura carretera, deportiva, cultural, educativa y apoyos al campo y la vivienda en favor de miles de ciudadanos, beneficiando directamente a los habitantes de 119 municipios con 609 obras de impacto social. En el rubro cultural y deportivo se gestionaron 408 millones 142 mil pesos para la ejecución de 96 obras que benefician directamente a 85 municipios; en urbanización e infraestructura se gestionaron mil 264 millones 790 mil pesos, de los cuales, mil 206 millones fueron destinados a la construcción y modernización de 670 kilómetros de carreteras, vialidades y puentes. Varias escuelas pobres se vieron beneficiadas con un total de 210 millones 939 mil pesos. En agua potable, drenaje y alcantarillado fueron gestionadas 33 obras, por un monto de 121 millones 415 mil pesos; además de programas federales por un monto de 200 millones de pesos.

Como vemos, cuando Antorcha asume un cargo público, lo desempeña con la mayor cabalidad, siempre en beneficio del pueblo pobre y trabajador, quien genera la riqueza de la nación, y a quien esa misma riqueza le debe ser devuelta a través de obras y servicios de calidad que le permitan llevar una vida digna y con decoro.

Sin embargo, ahora con Morena en el poder, teniendo mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, ¿qué beneficios ha tenido la clase trabajadora? ¿cuántas calles han sido pavimentadas, cuántas escuelas, clínicas, espacios deportivos han sido construidos? ¿Cuántas familias han recibido apoyo a la vivienda o de algún otro tipo de apoyo social? ¿En qué se esta gastando Morena los millones que dijo se ahorraría el país con su mentado combate a la corrupción? ¿En dónde está el dinero de los mexicanos, el dinero que la clase trabajadora entrega a través de los impuestos? Nadie lo sabe. Quizá ni ellos mismos.

El discurso del combate a la corrupción, de primero los pobres, y la demagogia de Morena ha sido refutada no por sus opositores, sino esencialmente por la realidad, que ha puesto en evidencia su incapacidad para gobernar, para pasar del terreno de las palabras -ese desde donde enjuician, calumnian, difaman y linchan a quienes no se someten ciegamente a su voluntad- al de los hechos concretos.

Si ahora con Morena en el poder, en pleno corazón del estado poblano, las familias se ven obligadas a salir a las calles a marchar diariamente para exigir que se les brinden los servicios básicos como agua potable o drenaje sanitario, ¿qué será de aquellas que viven en la Sierra Norte, en la Sierra Negra, en la Mixteca? ¿Quién atenderá los gritos de auxilio y de reclamo por justicia social? Estoy seguro de que Morena no.

Por eso te invito a que reflexionemos. Para el Movimiento Antorchista, el poder no es más que una simple -pero muy eficaz- herramienta que debe servir y emplearse en mejorar la vida de la clase trabajadora, que la pobreza no se acaba con dádivas ni apoyos asistencialistas que crean dependencia, sino por el contrario, Antorcha ha pugnado por implementar un proyecto de nación que permita crear empleos suficientes para todos, salarios bien remunerados, una política fiscal progresiva y reorientación del gasto social.

Esto, sin duda alguna, ningún político ni partido de los actualmente existentes nos los dará. Es necesario que los pobres de México, la clase trabajadora cree su propio partido para hacerse del poder político y ello requiere que de una gran fuerza social capaz de dar la lucha por conseguirlo y defender en caso de se necesario, hasta las últimas consecuencias.

Morena ha demostrado que, sin importar el color o las siglas, en México sigue gobernando la clase rica y para cambiar eso, la clase pobre de unirse. Aún estamos a tiempo de corregir los errores de la elección pasada. Es tiempo del pueblo organizado.

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