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Académico de la IBERO publica el libro ‘Ética de la ecología integral’

  • Esta obra del Dr. José Sols Lucia, profesor del Departamento de Ciencias Religiosas, fue editada por Herder

La editorial Herder publicó el libro Ética de la ecología integral, escrito por el Dr. José Sols Lucia, académico del Departamento de Ciencias Religiosas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, institución educativa que dio a conocer la obra en una conferencia virtual.

En la presentación, el Dr. José Luis Fernández Fernández, académico de la Universidad Pontificia Comillas (España), dijo que el texto está estructurado en cuatro capítulos y una conclusión, muy homogéneos y fáciles de leer.

En el primer capítulo se hace un recorrido histórico en torno a la preocupación por el medioambiente y la ecología, pasando por la Cumbre de la Tierra de Estocolmo (1972) y el Informe Brundtland (1987), y se va sacando un poco el balance de todos estos años.

En el segundo, se dice que la humanidad está esquilmando el planeta, atentando contra su propia vida, y esto no es sostenible. Es así que empiezan a repartirse culpas, por ejemplo, a la tradición judeo-cristiana (por aquello del Génesis 1:28: …dominarás los peces del mar, las aves del cielo y todos los seres vivientes que se arrastran sobre la tierra) y al ser humano (por no sentirse parte del reino animal); acusaciones ecoéticas antihumanistas que Sols se encarga de ir desmontando.

En el tercero, el autor propone que el ser humano sea un agente, el único que está en condiciones de hacerse responsable y de administrar bien el planeta, porque es un animal de realidades -haciendo referencia a Xavier Zubiri y al Padre Ignacio Ellacuría, S. J-.

Y en el último capítulo, Sols apuesta por una ecología integral, conectada con la doctrina social de la Iglesia, directamente con la encíclica del Papa Francisco Laudato si’. Sostiene que debe ser una ecología integral porque a una crisis profunda y de gran calado -una crisis económica, sanitaria, social, del sistema y por la desigualdad- hay que responder con una revisión de lo antropológico, de la solidaridad con los demás, con una apertura a la dimensión espiritual y con la preocupación por la naturaleza como el marco en que los seres humanos se desarrollan.

El Mtro. Luis Orlando Pérez Jiménez, S. J., docente de la Universidad de Essex (Reino Unido), resaltó que una cualidad importante del libro es estar escrito de manera clara y pedagógica, y contener varias aclaraciones sobre términos específicos, lo cual permite a quienes no son especialistas en ética comprender ésta; “por ello, considero que el libro puede ser leído por un público amplio”.

En el texto se enfatiza la necesidad de no quedarse con una sola mirada, sino ir más allá de los dogmatismos que no permiten comprender la riqueza de la realidad, que es una fuente inagotable de conocimiento. “De ahí que el profesor José Sols, junto con Xavier Zubiri e Ignacio Ellacuría, nos recuerda en su texto la necesidad de una mirada amplia e informada basada en argumentos que han sido suficientemente razonados”.

De esta preocupación por asumir la realidad, cómo poder responder y situarse ante la misma, al Mtro. José Ignacio García Jiménez, S. J., director del centro Cristianisme i Justícia (Barcelona), le surgieron tres ideas. La primera tiene que ver con la obra de Sols, en el sentido de que hoy buscar la verdad o tratar de transmitir verdad resulta muy complicado.

Segunda. En los problemas medioambientales hay una cierta homogeneidad, pues los impactos son para todos, al afectar al planeta entero, a todo ser viviente y a la realidad física; pero no se afecta a todos por igual, algunos sufren más que otros, por ejemplo, por las inundaciones o las sequías.

La crisis medioambiental no es neutra ni indolora, produce sufrimiento a muchos, a los más pobres. En este sentido, la ecología integral, vinculándola a Laudato si’, es una reivindicación de que vivir lo medioambiental separado de la dignificación de la vida humana sería un error muy grave.

Esta apelación a la ecología integral es una revalorización de lo más esencial y auténtico de lo humano, que concita más unión y posibilidades. “Los humanos estamos conectados, como nos recuerda la encíclica Laudato si, de un modo tan intrínseco, que pensar que nuestro futuro se pueda construir a base de enfrentamiento o de abuso de unos sobre otros no debería entrar en nuestras categorías”.

Y la tercera idea es una pregunta sobre Dios. “Me ha gustado mucho el esfuerzo que hace el profesor Sols por reivindicar la teología, él insiste en que también debería tener una palabra en toda esta situación, no sólo la ética. Yo acepto el reto, porque creo que también la teología necesita esforzarse mucho en este tiempo, yo creo que la teología, ante las cuestiones medioambientales, vive todavía con un cierto desfase”.

El Mtro. Mariano Torres Vargas, S. J., director del Departamento de Ciencias Religiosas de la IBERO, universidad jesuita de la Ciudad de México, consideró que plantear una ecología integral no es nada fácil, pero Sols lo hace en cuatro dimensiones: en el tema antropológico, en el tema de la solidaridad, en el tema del medioambiente y en el tema de la espiritualidad.

El maestro añadió que los propios foros climáticos “han colocado los dedos en la sien”, para entender que la renovación en la ecología tiene que llevar a la humanidad en su conjunto a entender que el problema no sólo es de cuestión tecnológica, también de relaciones, de la manera en cómo las personas se entrelazan en los conjuntos de desastres naturales.

Dijo que uno de los planteamientos de Sols es que se pensó más en el progreso, en el desarrollo económico y tecnológico, en la movilidad y en la comunicación, pero nadie se detuvo a pensar en la pobreza, la igualdad, la justicia.

A partir de eso, el segundo esbozo que coloca Sols en su propuesta de ecología integral es el tema de la solidaridad. “Solidaridad que nos lleva como humanidad no solamente a distinguir lo ecologista, lo radical, sino una refutación más sencilla de los movimientos por los cuales nosotros hemos llevado a la Tierra a estos grandes límites”, mencionó el Padre Mariano.

Añadió que en el recorrido que realiza en su libro, el autor hace entender que la ética es la construcción de la Casa Común (el cuidado de la Tierra) y es un movimiento que debe ir entretejiendo el derecho de vivir, de buscar en profundidad y plantearse lo que es esencial de la ecología.

Y desde la ecología integral Sols también plantea cómo acercarse a Dios, a ese Dios creador que regaló a los seres humanos un mundo y que dejó en la humanidad la responsabilidad de decidir y elegir aquello que la lleva a lo trascendente, a la libertad.

Por su parte, el Dr. José Sols Lucia expresó que en su libro se manifiesta “una pequeña voluntad de querer llegar a muchas personas”, porque la ecología es un tema que afecta a todos y, por tanto, todos lo han de entender.

Señaló que en el imaginario colectivo se tiende a pensar en cataclismos de golpe, aunque más bien la Tierra se va desgastando poco a poco. Pero, destacó, en la década siguiente (años 30 de este siglo) se podría estar en el punto de no retorno, es decir,  que aun cuando se tomen medidas, ya será demasiado tarde.

Es por eso que el doctor retomó lo dicho, con mucha razón, por algunos ecologistas durante la presente crisis del coronavirus, si toda la humanidad ha reaccionado tanto para hacer frente al coronavirus, ¿por qué no reacciona igual para hacer frente a la crisis ecológica? “Si somos capaces incluso de dejar los aviones en tierra, de cerrar países… por qué no tomamos medidas de igual volumen… por algo que es una amenaza mayor que la del coronavirus”, agregó el académico.

Como dice Francisco en Laudato si’la crisis ecológica es integral y global porque afecta a toda la humanidad y a todas las dimensiones de lo humano. Pero el problema no es solamente de la relación del hombre con la naturaleza, sino también de una mala concepción de lo que es el hombre, de haber puesto la felicidad, o la supuesta felicidad, en el hedonismo, en el consumismo, en identificar felicidad con gastar mucho y de manera descontrolada, argumentó Sols.

Obviamente, gastar y consumir recursos forma parte de la vida; pero también la austeridad. Mas “no se trata de que volvamos a la vida de los hombres primitivos, se trata de que encontremos un punto de equilibrio”, de ver la cuestión no sólo como un problema cuantitativo, de no gastar tanto, de no emitir tantos residuos, sino también como un tema cualitativo,  “de cambiar la idea de (qué es) ser humano”.

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