Cultura

Conforman recorrido por el devenir de las artes gráficas en México

Un panorama general del desarrollo de las artes gráficas en México y su impacto en la creación editorial ilustrada es lo que actualmente alberga el Museo Nacional de la Estampa (Munae) con la muestra Impresiones de México: La estampa y las publicaciones ilustradas en el siglo XX (1900-1968).

La exposición, integrada por más de mil piezas, entre hojas volante, carteles, catálogos, revistas, libros, periódicos, y caricaturas, exhibe un conjunto heterogéneo de impresos en las que predominan el fotograbado y el offset, técnicas de reproducción de carácter industrial.

Mercurio López Casillas, curador de la exposición, explicó en entrevista que la muestra se divide en ocho núcleos temáticos: El encuentro con las raíces; La revolución y la gesta sublimada; Literatura ilustrada; Música y baile para todos; Estética socialista; Estereotipos, regiones y mapas; El retrato y la caricatura; Para los niños: Textos escolares y cuentos infantiles.

En la muestra también se observan las técnicas de carácter tradicional como la zincografía, la litografía, el estarcido, la xilografía, la linoleografía, y el aguafuerte. El objetivo de su exhibición es que los espectadores recorran las artes gráficas en general.

“Actualmente los historiadores sólo se enfocan en un periodo o en un artista, el objetivo de la muestra es mostrar un panorama amplio, histórico y además temático para ubicar a cada creador y a los impresos en una época determinada”.

Comentó que la exposición forma parte de una serie de muestras dedicadas a la difusión del patrimonio bibliohemerográfico ilustrado mexicano, en la que se pueden ver grabados en madera, en cobre y linóleo. “Los grabadores siguen practicando las técnicas tradicionales y conviven con las técnicas comerciales de reproducción”, abundó.

En su opinión, todos los mexicanos deberían visitar la exposición porque ofrece la oportunidad de ver diferentes temas. “Es increíble pensar que muchos de estos impresos estaban en librerías, puestos de periódicos y expuestos como carteles, es extraordinario observar que fueron materiales de consumo y una obra de arte”.

López Casillas agregó que la muestra presenta como pintores, grabadores, litógrafos, fotógrafos, caricaturistas, diseñadores e ilustradores convivieron y prestaron su talento a la creación de objetos considerados modestos y mucho menos pretenciosos que una pintura mural o un óleo, haciendo un trabajo de arte para todos, que fue llevado a todo un público.

“Cuando llega el fotograbado a México se empieza a usar mucho, eso permitió que los artistas que no necesariamente dominaban la técnica de grabado pudieran participar en los impresos, así muchos dibujantes participaron en los impresos, en eso radica la riqueza de artistas y materiales que mostramos”.

Agregó que Impresiones de México es un buen ejemplo para artistas jóvenes dedicados a la pintura, el diseño, la ilustración y la caricaturista, para que observen que grandes maestros como Diego Rivera, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, Leonora Carrington y Remedios Varo tuvieron la modestia de trabajar en pequeños y modestos ejemplares.

“Se aprecian más de mil piezas de más de 100 artistas reconocidos, poco conocidos y anónimos. La muestra es un panorama extenso que da muy buena idea de lo que se hizo en 70 años y cómo los artistas colaboraban en los impresos”.

El también coleccionista explicó que en los diferentes núcleos aparecen artistas que dominan, como es caso de Leopoldo Méndez en el apartado de Estética socialista.

“En el prehispanismo está Diego Rivera, en las caricaturas José Clemente Orozco, quien es la estrella. Exhibimos obra de los grandes artistas, los muy famosos, pero también los que han sido olvidados, la idea es dar una visión en conjunto para ubicarlos a todos juntos y ver cómo convivían artistas famosos o no tan famosos en los impresos”, redundó.

Entre los artistas que casi no se recuerdan, dijo el difusor, está Jorge Enciso, quien diseñó un escudo de la UNAM y el escudo nacional de la bandera posterior a la revolución, usándose hasta 1968, al cambiarse por el creado por Francisco Eppens Helguera.

“Enciso fue una figura importante y poco conocida, aquí hay muchos libros ilustrados por él. También hay obra de Francisco Díaz de León que fue un gran maestro, de Fernando Leal, Ramón Alva de la Canal, Fernando Bolaños Cacho, de más famosos como Ernesto García Cabral, hay muchos artistas y con muchos impresos”.

Destacó que de la pintora Leonora Carrington se exhiben impresiones que sirvieron de portadas para revistas como Universidad de México y S.nob, así como libros, entre ellos: El mundo mágico de los mayas, editado por el INAH; el poemario de Adela Palacios, Autorretrato de cincuenta años; Sobra de magia, de Emma Godoy; y Los puentes, de Augusto Leonel.

La exposición abre con el apartado El encuentro con las raíces, donde se pueden ver obra de Saturnino Herrán, quien propuso un sentido de identidad a partir de la noción del mestizaje, resaltando en sus ilustraciones tanto al indígena prehispánico como la arquitectura virreinal.

Se pueden ver impresos ornamentales bajo la línea del art decó, una serie de estampas de la edición ilustrada del Popol Vuh, y el diseño de cubiertas de libros y revistas, donde el azulejo, el tezontle, las cúpulas, la cantera y los monumentos del virreinato fueron motivos de inspiración estética.

En el segundo núcleo, La Revolución y la gesta sublimada, se observan caricaturas dedicadas principalmente a las figuras de Francisco I. Madero y Emiliano Zapata publicadas en diferentes espacios, en los que colaboraban caricaturistas como Posada, Alcalde, Orozco, García Cabral, Lillo y Pruneda.

En Literatura ilustrada se explica que la tendencia por parte de escritores y editores mexicanos de producir sus libros en Europa, donde las artes gráficas vivían un gran auge, iniciada a finales del siglo XIX, continuaría en la primera década del siglo XX.

Durante los primeros gobiernos posrevolucionarios, se explica, las creaciones más apreciadas surgieron de la vanguardia estridentista y publicaciones como Irradiador y Horizonte.

“Poco a poco los Talleres Gráficos de la Nación, la Secretaría de Educación Pública y las editoriales del Estado, la imprenta Universitaria, el Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica, tuvieron bajo sus sellos a los principales escritores y a la mayoría de los ilustradores más reconocidos del siglo XX mexicano”.

En el apartado se aprecia obra de Jean Charlot, Sr. Atl, Ramón Alva de la Canal, S.M Báez, Julio Ruelas, Carlos Alcalde, Jorge Enciso, Fernando Leal, Gómez, Jorge Duhart, D. de la Torre, Juan Arthenack, José María Servín, Ricardo Martínez, Elvira Rascón, Gabriel Fernández Ledesma, Juan Soriano, Federico Cantú, Rufino Tamayo, Pedro Coronel, Vicente Rojo, Josep Bartolí, Alberto Beltrán, que fueron portadas de libros de Octavio Paz, Carlos Fuentes y otros más escritores.

El visitante al Munae podrá apreciar el núcleo Música y baile para todos, las cubiertas de revistas, partituras y antologías musicales, como el Cancionero Picot. Se indica que la llegada del offset a México trajo consigo el aumento de la producción editorial ilustrada y el declive del fotograbado.

Se aprecia la recreación de bailes folklóricos y danzas indígenas, como en las cromolitografías de Carlos Mérida para la carpeta Carnaval in México, así como bailes populares como el rock and roll, el twits, zarzuelas, tango, danzón, el vals y el fox-trot.

En la sección Estética socialista se resaltan producciones editoriales de izquierda que contaron con diseños de artistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y miembros del Taller de Gráfica Popular y la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios.

En el apartado Estereotipos, regiones y mapas, se observan imágenes de los valles poblanos, la meseta tarasca, el Itsmo de Tehuantepec, el charro, la china poblana, la tehuana y el indio tarasco que representaban lo típico mexicano o lo que recibía el nombre de mexicanidad.

También se pueden ver mapas de la República Mexicana y de sus regiones culturales en los que se identifican culturas, trajes regionales, monumentos y sitios históricos, dos principales autores de estos materiales fueron Justino Fernández y Miguel Covarrubias, éste último impondría un modelo de representación cartográfica que funcionaría para la promoción turística.

En retrato y caricatura, se indica que escritores tuvieron la tradición de encargar sus retratos que acompañarían su publicación a sus amigos artistas. A partir de 1920 algunos pintores y grabadores realizarían retratos de los presidentes de México, antes, durante y después de su mandato. Se observan caricaturas publicadas en diarios de circulación nacional como Excélsior y El Universal.

La muestra es resultado de una investigación en los acervos del Munae, del editor de RM, Ramón Reberté, y del propio curador Mercurio López, para quien la exposición es una oportunidad única para conocer el legado gráfico y editorial de México, útil para el público general, nuevos artistas y grupos editoriales.

A lo largo de la exposición, también se podrán apreciar creaciones de Alfredo Zalce, Angelina Beloff, María Izquierdo, José Luis Cuevas, Francisco Rivero Gil, Gabriel García Maroto, José Chávez Morado, José Guadalupe Posada, Leopoldo Méndez, Adolfo Mexiac, Eduardo del Río Rius, Álvaro Pruneda y Ángel Zamarripa Fa-Cha, por mencionar algunos.

La exposición Impresiones de México: La estampa y las publicaciones ilustradas en el siglo XX (1900-1968) está abierta hasta el 11 de noviembre en el Museo Nacional de la Estampa, ubicado en avenida Hidalgo 39, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico.  Horarios: martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Entrada general: $50. Domingo, entrada libre.

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