Internacional

El FIDA pone en marcha una iniciativa para proteger a la población rural pobre de los efectos de la guerra en Ucrania

Nairobi/Roma.- En respuesta al aumento récord de los precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes que está provocando la guerra en Ucrania, y que pone en riesgo la seguridad alimentaria de muchos de los países más pobres del mundo, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de las Naciones Unidas ha puesto en marcha hoy la Iniciativa para Hacer Frente a la Crisis con miras a garantizar que los pequeños productores en los países de alto riesgo puedan producir alimentos en los próximos meses y alimentar a sus familias y comunidades a la vez que reducen las amenazas a las futuras cosechas.

“Las perturbaciones en los mercados mundiales están afectando profundamente a los sistemas alimentarios”, dijo Gilbert F. Houngbo, Presidente del FIDA. “Esto es especialmente alarmante en los países que aún se enfrentan a los efectos del cambio climático y la COVID-19, en los que es más probable que un mayor número de personas se vean abocadas a la pobreza y el hambre. La nueva iniciativa del FIDA ayudará a proteger los medios de vida y los mercados para que la población más vulnerable pueda seguir alimentando a sus familias y comunidades, y construya un futuro mejor”.

El FIDA insta a sus Estados Miembros a que contribuyan con el importante volumen de recursos necesarios para atender a los 22 países incluidos en la Iniciativa para Hacer Frente a la Crisis, a los que se ha dado prioridad basándose en las necesidades. Con la puesta en marcha de la iniciativa, los Países Bajos anunciaron una contribución de EUR 10 millones, lo cual da pie a que el Fondo empiece a asignar recursos de forma inmediata a los tres países de máxima prioridad, entre los que se encuentra Somalia; sin embargo, esto es solo el comienzo y ahora se necesita mucho más.

“El papel del FIDA es esencial para mitigar las perturbaciones que afectan a los sistemas alimentarios y proteger así los avances en materia de desarrollo a largo plazo. La comunidad internacional ha de estar preparada para las consecuencias desestabilizadoras y de gran alcance que traerá esta guerra en Europa prestando apoyo a los más vulnerables”, declaró Marteen Brouwer, Embajador de los Países Bajos en Kenya en un evento de prensa en Nairobi.

Las repercusiones de la guerra se dejan sentir con mayor intensidad en zonas de África, el Cercano Oriente y Asia Central, aunque otros países y regiones cada vez se están viendo más afectados. Muchos países son vulnerables a las fluctuaciones de los precios debido a su gran dependencia de las importaciones de alimentos y energía procedentes de la Federación de Rusia y Ucrania. Otros, especialmente en Asia Central, están experimentando un deterioro del comercio sumado a una reducción considerable de la entrada de remesas.

La población rural vulnerable se ve muy afectada por el aumento de los precios de los insumos agrícolas esenciales, especialmente ahora que empieza una nueva temporada de siembra. Los pequeños productores, por ejemplo, se ven en apuros para pagar el combustible para la maquinaria, los costos de los fertilizantes y el transporte para llegar a los mercados, y la mayoría no tiene capacidad para asumir las subidas de precios.

En Somalia, uno de los países de máxima prioridad de la Iniciativa del FIDA para Hacer Frente a la Crisis, los costos de la electricidad y el transporte han aumentado drásticamente desde el comienzo del conflicto en Ucrania. Los pequeños productores que dependen de sistemas de riego alimentados con pequeños motores diésel se han visto perjudicados. Esta situación agrava el preocupante panorama del hambre en un contexto de grave sequía.

“La mayor parte de los agricultores locales no pueden comprar combustible y, en consecuencia, han sufrido pérdidas. Ahora vemos el efecto dominó en los costos del transporte, los alimentos y otros productos básicos esenciales”, dijo Fawzia Salah Mohamoud, una agricultora somalí.

“El vertiginoso aumento de los precios de los alimentos y la energía podría causar en última instancia malestar social y desestabilizar a los países, en particular a los Estados frágiles. La estabilidad a largo plazo está en juego”, declaró Donal Brown, Vicepresidente Adjunto encargado del Departamento de Administración de Programas del FIDA.

La respuesta del FIDA a la crisis

El objetivo de la Iniciativa del FIDA para Hacer Frente a la Crisis es proteger los medios de vida de los pequeños productores y los avances en materia de desarrollo que se han conseguido en los últimos años atendiendo las necesidades urgentes derivadas de la crisis.

Sobre la base de la reciente experiencia del FIDA en la respuesta a la COVID-19, la iniciativa está diseñada para asegurar que los pequeños productores tengan acceso tanto a insumos agrícolas básicos, combustible, fertilizantes, y financiación para cubrir necesidades inmediatas, como a mercados e información relacionada con estos. También contribuirá a reducir las pérdidas posteriores a la cosecha al invertir en infraestructura en pequeña escala.

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