De acuerdo a las más grandes enseñanzas sagradas de todas las culturas serpentinas y grandes filósofos y maestros espirituales, todos coinciden precisamente en lo siguiente:
1. Cuando las personas mueren sus almas no van al cielo. El concepto de cielo es un termino que se solía utilizar para hacer referencia a dimensiones superiores pero para logar ser habitante de esos niveles es sumamente complicado y requiere de haber llevado de una vida de suprema renunciación y auto perfección espiritual. Cosa que en la mayoría de la humanidad no hace.
Así que cuando te dicen que – fulano de tal pasó a un lugar mejor y que está mirándote desde arriba y que ya no sufre… En realidad te están mintiendo como consuelo a la perdida.
2. Así como existen dimensiones superiores, también existen dimensiones inferiores. En donde curiosamente los humanos están más acostumbrados a habitar desde un plano físico. Es decir; cuando sentimos odio, desamor, coraje, rabia, celos, envidia, pereza, frustración, resentimiento, cólera, desesperación, etc. estamos siendo habitantes de nuestros propios estados inferiores. si sufrimos, tenemos problemas, muchas angustias, preocupaciones, miedos etc. estamos viviendo nuestro propio infierno. por tal motivo cuando la persona muere va a donde ella regularmente habitaba internamente. A sus propias regiones Inferiores.
Es incongruente pensar que si se lleva una vida de inconsciencia, avaricia, egoísmo, donde solo nos interesamos por nuestro propio bienestar y el de los “nuestros” vamos a tener derecho a un eterno descanso de paz y felicidad.
Pero sorprendentemente nos dicen los sabios que hasta para poder entrar al inframundo a los mundos inferiores o Infierno puro, se tiene que ganar el derecho. De ahí la exaltadas palabras del Cristo: “Frio o Caliente porque los Tibios de mi boca los vomitaré”…
En los mundos superiores solo quieren a los Calientes (espiritualmente) en los mundos inferiores solo quieren a los Fríos (los de extrema maldad) y a los Tibios nadie los quiere.
¿Pero quienes son los Tibios? Los tibios son personas normales, así como tú o como cualquiera que no le interesa hacer un proceso de auto realización espiritual. No se disciplinan, no renuncian al mundo y sus distracciones, buscan el reconocimiento y la auto consideración, llevan vidas vacías, “normales” sin trascendencia alguna; trabajan, comen, se pelean, se reproducen, se enferman, a veces se divierte, se degeneran, leen un poco etc.
¿A donde van esas Almas? Pues nos dicen los maestros que muchos de ellos quedan flotando entre la nada, Almas sin rumbo. Otras vuelven a nacer en planetas menos involucionados que la tierra, en épocas de piedra nuevamente, otras son convertidas en polvareda cósmica porque no sirven…
Pregúntate qué es lo que quieres para después de la muerte y empieza a trabajar en ello.

