De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México, el Códice Borgia o (Códice Yoalli Ehécatl) es un manuscrito mesoamericano de contenido ritual y adivinatorio. Se cree que fue escrito antes de la conquista de México, en algún lugar en el sur de Puebla, para ser más exactos en la Mixteca, llamada por historiadores Mixtequilla. Aunque también se presume que pudo tener origen en los límites de Oaxaca.
Dicho códice está hecho de piel curtida de venado de unos 10.34 metros, doblada en forma de biombo y con 39 secciones, cada una de las cuales mide aproximadamente 27 por 26.5 centímetros. Lamentablemente, la primera y la última sección presentan un visible deterioro, debido a una quemadura.
Uno de los relatos más populares de Alejandro de Humboldt sobre la historia del Códice Borgia, dice que el manuscrito llegó a manos de la familia Giustiniani y sin saber el valor que tenían estas pinturas, dejaron que el hijo del conserje tomara el manuscrito para después prenderle fuego causando un daño irreversible a la historia del conocimiento mesoamericano.
Se dice que cuando estaba siendo quemado el códice, el Cardenal Borgia, que era un culto amante de las antigüedades, pasaba por ahí y sorprendido por la escena, le quitó el manuscrito al niño y se lo llevó. Antes de morir, Borgia donó el Códice a las colecciones de la Sacra Congregatio de Propaganda Fide, hasta que fue trasladado a la Biblioteca Apostólica Vaticana, lugar en el que se encuentra actualmente nuestro códice.
En general, el códice muestra las asociaciones entre períodos de tiempo, dioses e “imágenes mánticas” o iconografía con un contenido adivinatorio.
(Nota original de El Universal).

