Ciudad de México, 30 de noviembre (SinEmbargo).- “Todo comenzó en 1998. Ese año, aunque afortunadamente contaba con una amplia base de apoyo de las y los zacatecanos, el partido al que pertenecía (el PRI) se negó a respetar los procesos democráticos, llevando a cabo la imposición de otra candidatura más cercana a las élites locales empresariales y al Gobernador saliente. Al no ser respetado el proceso de elección interno, los valores en los cuales siempre he sostenido mi andar político fueron violentados, por lo que en ese momento decidí contender por la gubernatura desde la izquierda partidista”.
Así narra el Senador Ricardo Monreal Ávila su salida en 1998 del Partido Revolucionario Institucional (PRI) —en el que se desempeñó en distintos cargos administrativos como de representación popular por más de dos décadas— en su libro La infamia, publicado en el año 2020, en el cual denuncia el intento de cometer un fraude en su contra y la intervención irregular del entonces Presidente Ernesto Zedillo.
Este discurso guarda similitudes con la actual postura del Senador de reconsiderar su permanencia en Morena al no figurar entre los posibles candidatos presidenciales y poner en duda el proceso de elección interno, una posición que ya adoptó en el pasado reciente como cuando en 2017 no le favoreció la candidatura a la Ciudad de México, acusó falta de transparencia en la encuesta que ganó Claudia Sheinbaum y se acercó a la oposición. Al final su reclamo le permitió negociar con el Presidente Andrés Manuel López Obrador una posición: ser el líder del partido en el Senado.
El Senador Monreal ha manifestado en más de una ocasión su desacuerdo con el proceso interno en Morena para la designación de la candidatura para 2024. Aunque el Presidente ha puesto sobre la mesa el método de la encuesta, Monreal y su equipo han puesto en duda la parcialidad de esta herramienta. No sólo eso, las diferencias se han extendido al plano legislativo, como cuando no respaldó la reforma que dio a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) el control de la Guardia Nacional y más reciente cuando indicó que no respaldará la Reforma Electoral “si implica regresiones”, un señalamiento similar al de la oposición.
Quien apuesta a la división pues ni tiene convicciones. O quien asumiera una postura de que ‘no salí, pero entonces utilizando cualquier argucia, cualquier pretexto, digo: no hay democracia en Morena, es lo mismo, yo no puedo soportar eso’, y se va, pues yo conociendo a la gente, yo creo que la gente le diría: ‘Que te vaya bien, sí, sigue tu camino’, porque la gente no está sólo por los candidatos, la gente está por el proyecto.
“Y no está demás que se hable de este tema para que nadie se confunda. Por eso es: reglas claras, que sea el pueblo el que decida. Y una vez que se haga la encuesta y salga el que esté mejor posicionado, ese o esa compañera, y apoyar, y esa y a ese compañero que salga es el que yo voy a apoyar”.
El escenario actual en el que se encuentra el Senador Monreal es muy similar al de 2017. En aquel entonces manifestó su inconformidad y amagó con dejar el partido, incluso no descartó ser candidato independiente o de algún otro partido.
El asunto se zanjó cuando se reunió con López Obrador, quien en aquel entonces dijo que hablaría con él para que no se fuera a Movimiento Ciudadano o al PAN o al PRD o al PRI. “Los que ya están con Morena queremos que no se vayan, ese es el caso de Ricardo y por eso voy a hablar con él”, dijo en noviembre de 2017. De esta manera, permaneció dentro del movimiento por el cual accedió al escaño que ahora ocupa.
Para algunos la posición de Monreal es un método de negociación: se deja ver con dirigentes de otros partidos, presiona en tiempos previos a la selección de candidatos, se dice maltratado y luego se acomoda. Porque así pasó en 2017 y sobre todo porque su familia tiene importantes posiciones en Morena. Su hermano, David, es Gobernador de Zacatecas, otro es Alcalde y buena parte de su familia se dedica a la función pública gracias a su persistencia pero, sobre todo, gracias al partido guinda.
Eso ha cambiado. Ahora sus colaboradores señalan que el Presidente es injusto con Monreal al no reconocer sus aportaciones a la llamada Cuarta Transformación y no considerarlo entre los aspirantes presidenciales. “No es un trato justo el que le ha dado el Presidente López Obrador, lo digo con todas sus letras, porque el Presidente ha tenido en Ricardo Monreal una aliado leal en el Senado de la República desde siempre”.
El consejero político de Monreal dijo que el Senador todavía confía “en que haya una evaluación y una reflexión también del Presidente López Obrador en relación a su persona”, porque —aseguró— nadie puede demostrar que hay una declaración de Monreal en contra del primer mandatario. “Él nunca ha tenido una palabra de ofensa, una palabra de un exabrupto ni un desaseo político, él siempre se ha manejado con mucho respeto hacia el Presidente López Obrador y lo va a seguir haciendo”, sostuvo.
En tanto, se espera que en las próximas semanas el Senador Monreal defina su postura, pues como él cantó ante la prensa en días pasados: “Vamos a esperar diciembre, diciembre y sus posadas porque ‘Diciembre me gustó pa’ que te vayas /Que sea tu cruel adiós mi Navidad / No quiero comenzar el año nuevo / Con ese mismo amor que me hace tanto mal/ Y ya después, que pasen muchas cosas /Que estés arrepentido…”

