Tecomatlán, Puebla. Mi interés es que me escuche toda la gente que vive de un autoempleo, de la ciudad o del campo, que suman en México alrededor de 85 millones. La gente que vive hacinada en estrechas casitas, hechas más con el corazón que con dinero; los campesinos y trabajadores de la ciudad y del campo que viven al día, para los cuales el enclaustramiento representa un doloroso desafío, declaró en entrevista Rodolfo de la Cruz Meléndez, dirigente de Antorcha en el distrito de Acatlán.
El gobierno ha ordenado que permanezcamos en casa y debemos acatar esa disposición para salvar nuestras vidas, eso lo entendemos perfectamente; sin embargo, preguntó el líder social: “¿Con qué se comprará el pan para llevarse a la boca? Y si, por mala suerte, entra el contagio a nuestras viviendas. ¿Dónde nos curaremos?”
Para resolver estas cuestiones candentes, el dirigente de la mixteca propone exigirle al gobierno que realice dos acciones imprescindibles, que son complemento indispensable para que la medida de permanecer en casa tenga éxito.
Primera. Que se dote a los hospitales, especialmente los de nuestro distrito, con equipo, camas y medicamento específico para prevenir y curar la enfermedad del COVID 19. Lógicamente y en primerísimo lugar que se capacite y se proteja la vida de nuestros técnicos, personal de enfermería y médicos, que ponen en riesgo su vida cada minuto; finalmente que se les estimule material y espiritualmente para que atienda de buen grado a nuestros enfermos
Segunda. Que se instrumente ya, porque se vive al día, un plan de distribución de alimentos, de víveres para todos los mexicanos de esta patria. Esto para todos, sin discriminación, sean morados, orgullosamente naranjas o verdes.
Finalmente hizo un llamado a todos los trabajadores: “La lógica de esta petición es fuerte y conmovedora; pero es posible, que nuestros empecinados gobernantes nos sigan discriminando como han hecho hasta ahora. Si no hay respuestas, nublemos las redes denunciando la cerrazón de AMLO y cofradía, salgamos a las calles, tomando las precauciones del caso. Es preferible morir en la lucha, y no de rodillas, hacinados y hambrientos”.
