La violencia familiar, riñas y peleas clandestinas, actos de violencia contra las mujeres y de pareja, son las conductas delictivas que más se denuncian en la colonia Villa Frontera en donde este martes fue asesinada Blanca Esmeralda Gallardo, una madre que desde hace un año y ocho meses buscaba a su hija Betzabé y que recientemente denunció a un narcovendedor de ser el posible responsable del caso.
La desaparición de la hija de la ahora occisa ocurrió en esa misma colonia, así como un ataque armado a una supuesta pareja sentimental de un hombre que también había sido señalado como un posible responsable de la privación de la libertad de Betzabé.
De acuerdo con el registro de llamadas de denuncias de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), no se recibieron casos de narcomenudeo en esa colonia, ubicada en la zona norte de la entidad.
En contraste, hubo 15 llamadas por violencia familiar, 10 más por riñas clandestinas o peleas, otra decena de reportes fue por actos de agresiones contra las mujeres.
Otras ocho personas reportaron a las autoridades casos de violencia en la pareja, siete personas detenidas, cinco denuncias por allanamiento de morada, res casos de robo a transeúnte con violencia así como dos robos de vehículos, también con agresiones hacia las víctimas.
El resto de casos dados a conocer a las autoridades tienen que ver con tentativa de robo, violencia infantil, portación de arma o cartuchos, robo a negocio y a transporte público con violencia.
Es importante destacar que sobre el delito de desaparición de personas, las autoridades de la SSC recibieron dos denuncias, según el listado de llamadas.
El 13 de enero de 2021 fue vista por última vez Betzabé Alvarado cuando tenía 24 años de edad, cuando salía de su casa ubicada en Villa Frontera –colonia en la que mataron a su madre– y se dirigió junto con una amiga de nombre Fabiola a realizar un trámite bancario por la Central de Abasto.
A la fecha no se sabe ningún dato del paradero de las dos jóvenes, quienes acudieron a realizar el trámite a bordo de una motocicleta la cual tampoco fue hallada.
La joven obtenía ingresos de la colocación de uñas de acrílico, con los cuales sostenía a una hija de cuatro años de edad, con quien vivía, además, convivía asiduamente con su pareja sentimental.
(Nota original de La Jornada de Oriente).

