El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se metió en la boca del lobo para proclamar en tierras de los huachicoleros un plan social para acabar con el robo de gasolina y la corrupción.
El recorrido lo inicia con una visita a la localidad de Acambay, estado de México, primera incursión por los 91 municipios de nueve estados señalados como lugares bajo el control de contrabandistas de gasolina (conocidos como huachicoleros) y responsables directos de la explosión en un ducto de Hidalgo en el que murieron hasta ahora 93 personas y quedan hospitalizadas más de 50, en estado grave la mayoría de ellas.
El mandatario había anunciado en su conferencia de prensa matutina que comenzaría este mismo martes su recorrido por esas zonas para anunciar en cada lugar el plan de apoyos a la población que vive en esos municipios como estímulo para que no sean atraídos por los delincuentes que abren las tomas clandestinas en los ductos para robar combustible.
Sin embargo, entre los responsables de su poca guardia personal hay reticencias para que lleve a cabo su propósito de visitar esos nueve estados, y exigen que no haga más resistencia a reforzar su protección personal.
El plan de apoyos, que presentó esta mañana con los jefes de las varias secretarías federales que intervendrán en el proyecto ya en curso, consta de ocho acciones, todas multimillonarias, para dar atención material, financiera, educativa y de salud a los sectores sociales más deprimidos de los municipios, jóvenes, estudiantes y pensionados.
En Acambay López Obrador anunció la entrega de millones de pesos distribuidos en ocho programas sociales para desalentar que la pobreza orille a la gente a participar en el robo del combustible. ‘Se acaba el huachicol de arriba y de abajo’, porque ‘se va acabar la corrupción’, volvió a proclamar.

